Comienza con subidas de un escalón por apoyo, manos libres, mirada suave al borde siguiente. Baja lento, pisa completo y respira por compases: dos pasos, una exhalación. Alterna con pasillo caminando rápido veinte metros. Mantén sesiones de seis a diez minutos, dos a tres veces por semana. Cuando termines hablando con comodidad y sientas tobillos firmes, añade un bloque breve extra o incrementa la cadencia sin sacrificar alineación cervical.
Introduce dobles escalones cada dos repeticiones, pequeñas pausas isométricas arriba y desplazamientos laterales en el pasillo. Trabaja bloques de diez a quince minutos, cuidando que la bajada permanezca silenciosa. Añade un día de técnica de brazos para sincronizar balanceo con tracción de cadera. La sensación debe ser desafiante pero ordenada: si el torso se inclina demasiado o los pies aterrizan pesados, regresa un paso y recupera limpieza coordinada.
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